PORQUE LAS MODELOS DE PASARELA NO SONRIEN

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LO QUE INTERESA ES MOSTRAR SON LOS DISEÑOS

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«En la década de los noventa, las supermodelos estaban en boca de todos. Las ‘top models’ como Claudia Schiffer, Naomi Camppell o Linda Evangelista eran verdaderas estrellas y el público esperaba ansioso a verlas caminar con los diseños por las pasarelas, siempre mostrando una amplia sonrisa. ¿Qué hizo que cambiara esta costumbre?

La propia Claudia Schiffer resolvió esta duda en un artículo de Reuters, asegurando que, después de su generación, el mundo de la moda había sufrido un gran cambio. «Lo que está bien visto ahora en el mundo de la moda es que las modelos no muestren ninguna emoción. El protagonismo en la pasarela se lo lleva la moda, no las modelos». Durante esta década, las modelos más codiciadas de la industria se convirtieron en verdaderas superestrellas y empezaron a eclipsar con su carisma los diseños con los que modelaban. «En los 90, la gente quería vernos a nosotras. Ahora, solo se quiere ver un trabajo bien hecho en cuanto a colecciones», explicaba la ‘top Model».

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«Lo que quieren, es mostrar la ropa y no nuestras caras. Si sonreímos, la atención se focaliza en nuestros rostros y no en la ropa» dice este estudiante de medicina de 22 años. Según la historiadora de la moda Lydia Kamitsis, no siempre fue así. La moda de rostros inexpresivos es en realidad relativamente reciente. Data del auge de marcas como Yohji Yamamoto o Comme des Garcons, a principios de los años ochenta.

«Fue también la época de las supermodelos como Cindy Crawford, Imam y Elle Macpherson que tenían cada cual su personalidad y surgió como reacción a ellas», explica. «En los años sesenta, cuando se presentaron las primeras colecciones, las modelos a menudo sonreían, reían e incluso bailaban en la pasarela», recuerda. «Ahora parecen perchas que caminan. Se trata de borrar su personalidad y reemplazarla por la ropa», dice.

LAFM

 Basta con echar un vistazo a las apariciones de Claudia SchifferNaomi Campbell o Linda Evangelista en los desfiles de Chanel de hace tres décadas. En un momento dado, las modelos más codiciadas y cotizadas de la industria adquirieron el estatus de superestrellas y empezaron a eclipsar con su carisma los diseños ideados por las casas de moda para las que trabajaban.

¿Por qué se dejó atrás ese carácter lúdico de la moda y se impregnó todo de un halo de seriedad? Como explica, Sánchez de Medina, «el propio estilo de las modelos empezó a pesar a ciertas marcas. Todas ellas llamaban la atención con tal protagonismo que a la larga las firmas llegaron a la conclusión de que su belleza y atracción restaban peso a la propia marca». Como consecuencia «los directores de casting empezaron a apostar por modelos más sencillas que no llamasen la atención y las coreografías empezaron a ser más estrictas, duras y rápidas, pareciendo las modelos casi mercenarias hieráticas que no empatizaban con los espectadores en nada. Todo esto ocurrió con el cambio de siglo y se acentuó, podríamos decir de forma romántica, con la muerte de McQueen, momento en que ninguna marca apostó por una moda-espectáculo», puntualiza el experto.

ELLE

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