Mi paseo por Nueva York: Rascacielos y Monumentos de Cine
Hola amig@s ¿qué tal lleváis las vacaciones? hoy os voy a contar las anécdotas de mi paseo por Nueva York.
A veces un viaje te llega en el momento justo. Y este agosto tuve la suerte de cruzarme con Nueva York. Sí, hacía calor, como esperaba, pero eso fue solo el escenario perfecto para una ciudad que hierve de vida por sí sola. Lo que me llevo son los momentos, las esquinas y esas pequeñas historias que solo pasan allí.
Comer sano en Nueva York es caro
Como no podia ser otra manera, Nueva York es una ciudad muy cara, donde más lo note fue en la comida, por ejemplo, un desayuno decente esta sobre los 45$, que por cierto el lugar para desayunar que más me gusto es una cafeteria que se llama Pura Vida, la mayoría de los empleados hablaban español.
Ahora entiendo porque consumen tanta comida rápida, hay un puesto de perritos calientes y de pizzas en cada esquina.
Y luego está la gente. El camarero que me recomendó su café favorito, la chica que me señaló la parada de autobús cuando estaba perdida, el vendedor de hot dogs que me preguntó de dónde venía y me dijo: «Disfruta, paisana». Pequeños gestos que convirtieron mi viaje en algo mucho más grande que una simple visita turística.
Iba con la expectativa de que me sería difícil comunicarme por el idioma y, resulta que hablan más español de lo que pensaba, cuando me tocaba una situación de solo ingles con el poco que tengo me defendí.
Otra anécdota simpática fue, que desayunando en la cafetería que les mencione antes, en la mesa del al lado estaba un chico solo, cuando nos oye conversando me pregunta… ¿españolas? bueno, bueno, a partir de allí nos pusimos de chachara un buen rato, intercambiando la experiencia en Nueva York de cada uno y recomendándonos lugares para visitar porque él ya se iba a España.










